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28 ene 2015

Algunas metáforas

"Nuestras vidas son los ríos, que van a dar a la mar, que es el morir..."
Jorge Manrique, en las Coplas por la muerte de su padre, describe el destino inexorable de la muerte, comparando nuestras vidas con los ríos, que todos llegan al mar, donde desaparecen y se vuelven anónimos.

"¿Quieres que hablemos...? Está bien, empieza..., /habla a mi corazón como otros días, /Pero no... ¿Qué dirías...? /¿Qué podrías decir a mi tristeza?"
Ismael Enrique Arciniegas, en su poema A solas, pide a su amante que le hable a su corazón, es decir, que le hable de sus sentimientos por él. Su tristeza aparece como una tercera persona a la que se le puede hablar. 


"Talvez bajo otro cielo la gloria nos sonríe..."
Porfirio Barba Jacob, en su Canción de la Vida Profunda, sugiere que la vida puede tener giros inesperados, para un destino mejor.

24 ene 2015

María Monvel

María Monvel, en la revista Zig-Zag
La más grande poetisa chilena... Es decir, mejor que Gabriela Mistral. Pero esto lo dijo la propia Mistral, y no se equivocó. MM Tradujo a Goethe y los sonetos de Shakespeare (altísimo honor reservado hasta entonces a Luis Astrana Marín). Tiene los versos más tiernos, escritos a su hija. Murió joven luego de años de enfermedad. La Berceuse es una bella canción de cuna, y Es que tú eras la luna es un poema en el que denuncia el desamor de su esposo. Es una Dolores Veintimilla de Galindo, una Lilian de Toledo. El hallazgo de María Monvel, para nosotros al menos, corresponde al de Silvina Ocampo, en Argentina. (La inspiración de esta entrada fue Rosa Enríquez).  (1899 - 1936)

22 ene 2015

"Yo no sé si te quise...

"...pero ahora me cansas". Es el inicio de Hastío, de Lilian de Toledo, poetisa talvez mexicana a quien mi madre, unos pocos admiradores y yo la hemos mantenido viva todos estos años años, porque no existe en Google. La conocimos en una revista Crinolina, alrededor de 1988, y arrancamos la página de su precioso poema. Hay en la red alguna referencia muy pobre a ella, que nos hizo pensar que era uruguaya, pero luego de una complicada investigación logré comunicarme con Lilian Toledo, la verdadera uruguaya, y se trata de otra gran poetisa. Las citas biográficas ponen un año, 1988, pero nadie sabe cuando nació. Esa parece ser la fecha de la publicación que conocí.  Mi madre escribió un envío a Hastío.

11 ene 2015

Escritores y el autor de este blog

Gustavo Vásconez Hurtado (Camino de las Landas, Reloj de Agua, La Isla de los Gatos...), padre de Javier Vásconez (el 'lechuga' de la jorga de la calle García, de Quito, escritor también), me dio para su corrección el original de Tierra de nadie, que se publicaría como La Isla de los Gatos. Aún lo conservo. Ricardo Descalzi, dramaturgo e historiador del teatro ecuatoriano, me recibía cada jueves, en las tertulias de El Comercio a las que asistíamos, anunciándome como el hacedor de cuentos, vocación que él veía en mí por mis artículos en el periódico. Aún no escribo el primero. Muchos de mis supuestos cuentos eran solo estampas, como definió Vargas Llosa a algunos cuentos de James Joyce en Dublinenses.

Francisco Tobar García, gran dramaturgo, poeta y novelista, contestaba mis cartas cuando era diplomático en Madrid, a través de su columna de El Comercio. Me hizo un poema. El Doctor Juan Páez Terán, insigne poeta ecuatoriano, me permitió prologar su último libro. Raúl Pérez Torres, director de la Casa de la Cultura, novelista más que poeta, me pidió prestado El Rey de la Leña, en su edición original, de Marco Antonio Restrepo, y nunca me lo devolvió. Eliecer Enríquez Bermeo (Quito a través de los siglos, Guayaquil a través de los siglos, Quito Relicario de Sucre...), fue mi abuelo.
Mi madre, Rosa Enríquez Ferri, hizo un envío a Hastío, de Lilian de Toledo, en versos alejandrinos... sin saber que tenían catorce sílabas. Juan Páez le escribió un soneto a mi madre.

6 ene 2015

¿Alejandro Dumas?

Alejandro Dumas
¿Pudo haber escrito Alejandro Dumas tantas obras como se le atribuyen? ¿Más de ciento treinta? Posiblemente no. Algunas nunca las escribió él, como La mano del muerto, continuación de El conde de Montecristo. Esta obra no fue escrita por Dumas, sino por el escritor portugués Alfredo Hogan,También se endosan al prolífico escritor obras como La novela de Violeta, El hijo de Portos, Confesiones de la Marquesa, Los caballeros templarios, entre otras. Otra, de fama imperecedera, es El hombre de la máscara de hierro, escrita por Emile Ladoucette, cuya versión Dumas se encuentra, a manera de ensayo, en su libro Crímenes célebres.

La mayor sombra de Dumas es Auguste Maquet, quien habría elaborado el argumento de Los Tres Mosqueteros, cuya inspiración real parece haber salido de la vida del padre del escritor. La evidencia apunta hacia un Dumas, "que se dejaba ayudar". 
Se dice que un día se encontraron en la calle Alejandro Dumas, y su hijo Aleixandre, el autor de la Dama de las Camelias, y que el padre preguntó al hijo:

--¿Has leído mi última novela?, y que su hijo le contestó:


--No, ¿y tú?